
Nº. Colegiada: AN-12184

Psicóloga
"La mejor inversión para una vida plena es cuidar tu salud mental."
Ansiedad en adolescentes:
cómo entender lo que le está pasando a tu hijo
La ansiedad en adolescentes no siempre es fácil de identificar.
A veces se manifiesta como preocupación constante. Otras veces aparece en forma de irritabilidad, bloqueos con los estudios, inseguridad, miedo a equivocarse o necesidad de tenerlo todo bajo control.

Muchos padres llegan a consulta diciendo cosas como:
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"Se preocupa por todo."
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"Le da demasiadas vueltas a las cosas."
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"Antes no era así."
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"Parece que cualquier pequeño problema se convierte en un mundo."
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"Cada vez le cuesta más afrontar determinadas situaciones."
Si te sientes identificado con alguna de estas situaciones, es posible que la ansiedad esté ocupando demasiado espacio en la vida de tu hijo.
A veces las familias llegan a consulta después de meses intentando ayudar. Han probado a tranquilizar, animar, insistir o buscar explicaciones, pero siguen sin entender por qué su hijo parece cada vez más preocupado, más inseguro o más bloqueado.
En consulta nos centramos en ayudarles a comprender qué está ocurriendo y acompañar al adolescente para que pueda relacionarse de una forma más saludable con la ansiedad.
¿Cómo aparece la ansiedad en adolescentes?
Puede manifestarse como:
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Preocupaciones constantes sobre los estudios.
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Miedo a suspender o cometer errores.
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Necesidad de hacerlo todo perfecto.
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Dificultad para tomar decisiones.
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Problemas para dormir.
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Dolores de barriga, mareos o molestias físicas frecuentes.
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Evitación de determinadas situaciones.
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Miedo excesivo a lo que otros puedan pensar.
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Necesidad constante de tranquilidad o seguridad.
Cada adolescente la vive de forma diferente.
Cuando pensamos en ansiedad solemos imaginar ataques de pánico o nerviosismo intenso. Sin embargo, en muchos adolescentes la ansiedad aparece de formas mucho más sutiles.

Lo importante no es tanto la intensidad de la ansiedad, sino el espacio que empieza a ocupar en su vida.
Cuando la preocupación dirige sus decisiones, limita actividades importantes o genera un sufrimiento constante, suele ser buen momento para pedir ayuda.
¿Por qué algunos adolescentes desarrollan ansiedad?

La adolescencia es una etapa llena de cambios.
Cambia el cuerpo, cambian las relaciones, aparecen nuevas responsabilidades y aumenta la importancia que tiene la opinión de los demás.
Es normal que en algunos momentos aparezcan nervios, inseguridad o preocupación.
El problema surge cuando el adolescente empieza a vivir pendiente de evitar aquello que le genera ansiedad. A veces deja de participar en actividades que antes disfrutaba. Otras veces evita exámenes, exposiciones, conversaciones difíciles o situaciones sociales.
Y aunque esa evitación suele aliviar a corto plazo, con el tiempo hace que la ansiedad gane cada vez más terreno.
¿Cómo ayudar a un adolescente con ansiedad?
Esta es una de las preguntas más frecuentes que recibo de los padres. Y también una de las más difíciles.
Cuando vemos sufrir a nuestro hijo, es normal querer hacer algo para que deje de sentirse así cuanto antes.
Sin embargo, la ansiedad no suele desaparecer porque le digamos que no se preocupe o porque intentemos resolver todos sus problemas.
Hay algunas cosas que sí suelen ayudar:
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Escuchar antes de buscar soluciones. Muchas veces el adolescente necesita sentirse comprendido antes que recibir consejos.
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Validar lo que siente, aunque no entendamos del todo su preocupación. Frases como "entiendo que esto te esté costando" suelen ayudar más que "no es para tanto".
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Mantener la calma. Cuando los padres se angustian mucho, el adolescente suele interpretar que realmente hay algo peligroso ocurriendo.
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Animarle a seguir haciendo aquellas cosas que son importantes para él, aunque sienta miedo o inseguridad.
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Evitar resolver constantemente las situaciones que le generan ansiedad. A corto plazo alivia, pero a largo plazo puede reforzar el problema.
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Recordar que sentir ansiedad no significa que esté haciendo algo mal. La ansiedad forma parte de la vida y aprender a manejarla es una habilidad que puede desarrollarse.
A veces los padres sienten que ya han probado todo y que nada funciona. En esos casos puede ser útil contar con orientación para entender mejor qué está ocurriendo y encontrar una forma diferente de acompañar al adolescente.
¿Cómo trabajamos la ansiedad con adolescentes en consulta?
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Entender cómo funciona la ansiedad.
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Relacionarse de forma diferente con los pensamientos preocupantes.
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Recuperar actividades importantes que ha ido abandonando.
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Desarrollar mayor confianza en sí mismo.
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Aprender a afrontar situaciones difíciles sin depender constantemente de la evitación.
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Tomar decisiones guiadas por lo que es importante para él y no únicamente por el miedo.
Mi objetivo no es que el adolescente deje de sentir ansiedad para siempre.
La ansiedad forma parte de la experiencia humana y todos la sentimos en determinados momentos.
El trabajo consiste en ayudarle a entender mejor lo que le está pasando, desarrollar recursos para manejarlo y evitar que la ansiedad termine dirigiendo su vida.
En consulta trabajamos aspectos como:

Cada proceso es diferente y se adapta a las necesidades del adolescente y de su familia.
¿Cuándo puede ser recomendable pedir ayuda?
No es necesario esperar a que la situación sea extrema.
En muchos casos es recomendable consultar cuando:
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La ansiedad está afectando a los estudios.
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Ha empezado a evitar situaciones importantes.
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Las preocupaciones ocupan gran parte de su día.
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Hay cambios importantes en su estado de ánimo.
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La convivencia familiar se ha vuelto más difícil.
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El adolescente siente que ya no puede gestionar solo lo que le ocurre.
Cuanto antes entendamos qué está pasando, más fácil suele ser intervenir antes de que las dificultades se consoliden.
Si buscas ayuda para un adolescente con ansiedad en Huelva o necesitas orientación para comprender mejor lo que está ocurriendo, podemos valorar juntos la situación en una primera entrevista informativa.
A veces los padres llegan con muchas dudas y sin saber si realmente necesitan ayuda profesional. Esta primera conversación sirve precisamente para entender qué está ocurriendo y valorar cuál puede ser el siguiente paso.