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Pérdida de identidad en la maternidad: cuando dejas de saber quién eres

Hay una frase que escucho con mucha frecuencia en consulta. La dicen mujeres distintas, en situaciones distintas, con vidas muy diferentes entre sí. Pero la frase es casi siempre la misma:


"No sé quién soy yo ahora."


A veces lo dice una mujer que acaba de separarse y que, después de años centrada en sostener a su familia, se encuentra sola frente a una pregunta que nunca se había hecho: ¿qué quiero yo?

Otras veces lo dice una mujer que tiene pareja, trabajo, hijos, una vida que desde fuera parece completa. Y que un día, buscando ayuda para gestionar mejor la crianza, se da cuenta de que hace tiempo que no elige por ella misma. Que lleva años cargando con mucho más de lo que le corresponde, sin habérselo preguntado siquiera.


Y otras veces lo dice una mujer que reconoce, por primera vez en voz alta, que nunca ha sabido realmente lo que quería. Que siempre ha hecho lo que se esperaba de ella. Que ha ido construyendo su vida respondiendo a las expectativas de los demás, y que ahora, con los años encima y la vida ya muy vivida, se pregunta si alguna vez ha elegido de verdad.

Tres mujeres distintas. La misma pregunta.


La pérdida de identidad en la maternidad ocurre poco a poco


Mujer reflexionando sobre su identidad durante una etapa de transición vital
Muchas mujeres llegan a un punto en el que no saben muy bien quién son más allá de los roles que desempeñan.

Quiero ser clara con algo desde el principio: la maternidad no es el problema. Ser madre puede ser una de las experiencias más significativas de la vida de una mujer. El problema no es querer a tus hijos, dedicarte a ellos o priorizar tu familia.

El problema es cuando todo eso ocurre a costa de desaparecer tú.

Y eso pasa más de lo que pensamos. No de golpe, no con un momento concreto en el que puedas decir "aquí fue cuando me perdí". Pasa poco a poco. Con cada decisión pequeña en la que tu opinión quedó en segundo lugar. Con cada vez que dijiste "lo que tú quieras" cuando en realidad tenías una preferencia. Con cada proyecto tuyo que fue quedando aparcado para cuando hubiera más tiempo.

El tiempo nunca llega. Y un día te miras y no sabes muy bien quién eres más allá de los roles que desempeñas.


¿Qué es exactamente la pérdida de identidad?

No es un diagnóstico clínico. No es una enfermedad. Es una experiencia muy humana que ocurre cuando llevamos tanto tiempo respondiendo a las necesidades de los demás que hemos dejado de escucharnos a nosotras mismas. La pérdida de identidad en la maternidad

Mujer en un momento de pausa reflexionando sobre lo que quiere en su vida
Parar un momento para escucharse es el primer paso para recuperar claridad.

Se manifiesta de formas distintas:

  • La sensación de vivir en piloto automático, cumpliendo funciones pero sin sentirte presente en tu propia vida.

  • Dificultad para saber qué quieres, qué te gusta, qué necesitas tú — más allá de lo que necesitan los demás.

  • Una irritabilidad o tristeza que no sabes exactamente de dónde viene.

  • La sensación de que estás cargando con demasiado, pero sin poder parar porque todo depende de ti.

  • Dudas sobre si estás haciendo bien las cosas, si eres buena madre, buena pareja, buena persona.

  • La pregunta persistente: ¿es esto todo?

No hace falta tener todas estas experiencias. Con que alguna de ellas te resuene, merece la pena prestarle atención.


Por qué cuesta tanto darse cuenta



Acompañamiento psicológico online para mujeres en transición vital
El acompañamiento psicológico online permite tener este espacio desde cualquier lugar de España.

Una de las cosas que más me sorprende trabajando con mujeres en esta situación es lo difícil que resulta identificarla desde dentro.

Porque cuando estás en ello, lo que sientes no siempre es "me he perdido a mí misma". Lo que sientes es cansancio. Irritación. Culpa. La sensación de que deberías poder con todo y no estás pudiendo. La impresión de que algo no encaja, pero sin saber exactamente el qué.

Hay mujeres que llegan a consulta buscando ayuda para gestionar mejor a sus hijos, para mejorar la comunicación con su pareja o para manejar la ansiedad. Y en el proceso descubren que debajo de todo eso hay una pregunta mucho más profunda que nunca se habían hecho: ¿qué quiero yo para mi vida?

Eso no es un fracaso. Es una señal de que algo importante está pidiendo atención.


Lo que cambia cuando empiezas a escucharte


Muchas mujeres que pasan por este proceso describen una sensación parecida al final del camino. No es que todo se haya resuelto. No es que la vida se haya vuelto perfecta. Es algo más sencillo y más profundo a la vez:

Vuelven a saber quiénes son.

Empiezan a tomar decisiones desde ellas mismas, no desde el miedo a decepcionar a los demás. Aprenden a decir que no sin que eso suponga una crisis de culpa. Recuperan proyectos, intereses, partes de sí mismas que habían ido dejando aparcadas. Se relacionan con sus hijos desde un lugar más tranquilo, porque están más tranquilas consigo mismas.

Y muchas dicen también algo que me parece muy significativo: que se convirtieron en mejores madres no cuando dejaron de pensar en ellas, sino cuando empezaron a hacerlo.


No tienes que estar "muy mal" para pedir ayuda


Esto es importante, y quiero decirlo con claridad.

No hace falta estar en crisis. No hace falta que el malestar sea muy intenso o que todo se haya derrumbado. Muchas de las mujeres con las que trabajo tienen vidas aparentemente bien organizadas. No están "enfermas". No tienen un diagnóstico.

Simplemente sienten que algo no encaja. Que llevan tiempo sin escucharse. Que hay una versión de ellas mismas que ha ido quedando al margen y que está pidiendo espacio.

Eso es suficiente para buscar apoyo.

De hecho, intervenir en ese momento — antes de que el malestar se haga más grande — es mucho más eficaz que esperar a que todo explote.


Un espacio para ti, desde donde estés


Si algo de lo que has leído te ha resonado, me alegra que hayas llegado hasta aquí.

Trabajo con mujeres en toda España en formato online — desde casa, en el horario que encaje con tu vida, sin desplazamientos. La primera sesión es gratuita y sin compromiso. Es simplemente una conversación para conocernos y valorar juntas si este acompañamiento tiene sentido para ti.

No tienes que tenerlo todo claro para dar ese primer paso. A veces lo único que se sabe es que algo necesita cambiar.

Con eso es suficiente para empezar.



Carmen Budai — Psicóloga en Huelva y online | Especializada en mujeres en transición vital

Nº colegiada AN-12184

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